Le pregunté una vez a Arragon, el historiador, cómo se escribía la historia. Él respondió: ‘Hay que inventarla’.
John Cage, “An Autobiographical Statement”, 1989.
La historia hay que inventarla y eso fue lo que varios autores de mi generación hicimos en Ucronía Chile, el blog fundado por Jorge Baradit que nos invitó a ejercer nuestro derecho a “inventar” la historia de Chile, del mundo y de la realidad misma. Creo que una definición acertada del ejercicio escritural desarrollado por quienes participamos de Ucronía Chile es la de “revisionismo histórico delirante”. El revisionismo es una práctica que suele despertar polémicas, discrepancias e incluso puede derivar en actos criminales como es la negación del holocausto en varios países. El peligro de ese tipo de revisionismo es que se aleja de la legítima duda que lo anima y se convierte en una certeza o verdad histórica que pretende reemplazar al discurso oficialista. La ucronía al ser un género literario no adolece de las pretensiones del revisionismo histórico, pero no por eso deja de ser desafiante y provocativa, es sólo que lo hace desde el terreno de la imaginación, algo que algunos de sus detractores suelen olvidar y para ello basta ver ciertos comentarios del primer experimento ucrónico que dio origen al blog en YouTube.
La publicación de CHIL3: Relación del Reyno y la inclusión de uno de mis textos en dicho volumen ha servido de excusa para revisitar Ucronía Chile, que debutó como blog en un mes como este hace ya cuatro años. Más que recordar un post determinado u otro se me viene a la memoria la potentísima sinergia de aquellos días, el desafío que representaba escribir algo que impresionara a los demás, la retroalimentación, las colaboraciones y los múltiples universos que brotaban de manera individual o participativa… Read more

Es como un planeta distinto como martes, que hay marcianos y cosas distintas que en nuestro planeta no hayo que dejaron de exitir como los dinosaurios, también me puedo imaginar q’ es nuestro planeta despues del 2012.
Ingrid DiaZ
12 años
Lo anterior corresponde a uno de los muchos textos adheridos a un costado del diorama que más atrajo la atención del público en el Pabellón Cultural de la Expo-Feria Yo creo en Quillota. Este pabellón albergó durante los últimos días de octubre a Universo Meier, homenaje multimedial organizado por Roberto Moya y Pablo Hermosilla que contó con el apoyo del Fondo Nacional del Libro y la Lectura 2010, la Ilustre Municipalidad de Quillota, PdE y varios de los amigos más cercanos de Sergio Meier.
Y una reunión de amigos fue justamente lo que vivimos ayer… una cálida reunión que superó mis expectativas en varios grados fahrenheit. Ahí estaban Omar Vega, Patricio Alfonso, Néstor Flores y Marcelo Novoa, y ahí estaba nuestro gran amigo Sergio Meier y ante todo el despliegue de imágenes y palabras articulados en torno a su figura que no pude evitar que a mi mente acudieran las palabras que el Minotauro le dice a Teseo en Los reyes de Cortazar:
Cuando el último hueso se haya separado de la carne, y esté mi figura vuelta olvido, naceré de verdad en mi reino incontable. Allí habitaré por siempre, como un hermano ausente y magnífico. ¡Oh residencia diáfana del aire! ¡Mar de lo cantos, árbol de murmullo!

Dicen que un chiste que es necesario explicar para que cause gracia es un mal chiste. Yo no lo creo así, yo creo que esa explicación puede ser el verdadero chiste. Según yo veo las cosas, todo malentendido, toda omisión, todo gesto oscuro y toda errata invitan al diálogo, a la interpretación y al juego. De ahí se desprenden varios interesantes ejercicios tales como La actividad paranoica-crítica de Salvador Dalí, el cut-up de William S. Burroughs, los hábitos literarios de Tlön descritos por Borges, el weissöj y la teoría del libro-duplex de Karlés Llord (regresaré sobre esto más adelante).
Uno podría verse tentando a rastrear esta arte de la combinatoria -por llamarlo prosaicamente- al célebre Conde de Lautréamont. No en vano los surrealistas le consideraron uno de sus precursores citando como directa influencia su “encuentro fortuito en una mesa de disección de una máquina de coser y un paraguas”. Pero cabe preguntarnos, ¿fue ese encuentro realmente fortuito?
Lo fortuito es lo casual, lo no-programado. Pero para quienes como yo no creen en casualidades, lo fortuito no existe. El encuentro y el lugar dónde la máquina de coser y el paraguas se reunieron fue planificado por Lautréamont, lo mismo ocurre con cualquiera de las “aproximaciones insólitas” que los surrealistas cultivarían posteriormente en todas sus formas y variaciones.
Ayer en una de esas revistas que trae mi señora de la peluquería me encontré con una crítica de Ascanio Cavallo a El Origen (Inception). Ascanio (excúseme la familiaridad del trato) siempre me ha parecido un crítico de cine muy lúcido y durante años leí todas y cada una de sus reseñas en la revista Sábado de El Mercurio, hasta que dejamos de comprar El Mercurio los sábados o cualquier otro día. Pero eso no viene al caso, lo relevante es que Ascanio odió El Origen y escribió una crítica que la despedaza, y al hacerlo, conectó con varios de los temas o intencionalidades que movilizan a Identidad suspendida.
No he visto El Origen, y debería haberlo hecho porque es una película de Christopher Nolan y porque actúa Ellen Page que me encanta… pero no. No la vi y es posible que no la vea hasta que dentro de algunos años me la encuentre haciendo zapping por el cable. Ya perdí el hábito de ir al cine, y de arrendar DVDs también. No tengo paciencia más que para uno que otro video musical en YouTube o media hora de Family Guy, Southpark o Kitchen Nightmares… pero eso tampoco viene al caso.
Lo que sí viene al caso es lo que Ascanio escribe sobre El Origen en relación a Identidad suspendida. A continuación algunos fragmentos comentados:

Sergio Alejandro Amira: Comienza hoy el primer encuentro Kounboum-Identidad suspendida, abre los fuegos, Karlés Llord.
Karlés Llord: Hay en primer término, interesantes reflexiones acerca del lenguaje en ambos libros. Como cuando se dice en Identidad suspendida que “el lenguaje se ha vuelto más real que la realidad”, y que recuerda la premisa borgeana de que “el lenguaje mismo no es ya más que un sistema de citas”.
SAA: El lenguaje se apodera de la realidad, la transforma y la penetra
KL: Si el lenguaje es la lombriz solitaria del cerebro o un virus, ¿cómo se manifiesta esto en tu actitud escritural?, ¿en la relación de tu Yo creativo con tus propias redes sinápticas?, ¿cómo se vincula en ti la sintaxis con las sinapsis? Porque en Identidad suspendida vemos las huellas de una gran conspiración, sin embargo esa conspiración pareciera encubrir otra, una conspiración sintáctica, de la estructura del ser humano como hablante, contra sus propias raíces alienígenas o viceversa, la mutación alienígena de las bases de la comunicación humana.
SAA: Sobre las conspiraciones me gusta algo que dijo Alan Moore en el documental Mindscape of Alan Moore. Él dice que para le mente conspirativa siempre hay alguien “en control” porque es más cómodo pensar eso. Es más cómodo pensar en que la banca judía, o los grises, o los reptiloides de otra dimensión son quienes mueven los hilos y no aceptar la verdad, que el mundo es caótico y que no hay nadie en control. Y mucho menos un Dios o panteón de dioses. Todos como individuos estamos en control, lo que nos lleva a la visión de la realidad como un esfuerzo cooperativo. El observador afectando la realidad, interviniéndola y manipulándola. En Identidad suspendida intenté decir algo similar a esto, la conspiración no existe y nadie está en control, es el principio de incertidumbre mismo, ¿no crees?
KL: Sí, la incertidumbre como el estado larvario mismo de la literatura y de la vida misma.
SAA: “Todo lo que no es errancia es dogma” dice en Kounboum, y yo en Identidad suspendida digo, “quien posee certezas posee cadenas”, y como Prometéo está encadenado a la montaña. Sin cadenas, podemos ejercitar la errancia que parte del error también. Dar la bienvenida al error y desarrollar cosmogonías completas a partir de la errata de un libro, por ejemplo.
KL: Y entonces da lo mismo si hay conspiración o no, el escritor despliega sus caminos y laberintos absolutamente despreocupado del resultado final.
SAA: Así es. Y aquí nos conviene detenernos en “el escritor”. Me parece particularmente reveladora la siguiente afirmación de Clodoveo Piovalle en Los papeles del Dr. Cabdeguur: “Un literato es un hombre de géneros; un escritor es alguien que escribe, no siguiendo una línea de construcción o configuración, sino guiado por impulsos extragenéricos, extrafronterizos”. Yo no tengo duda alguna que bajo esta premisa, tanto tú como yo respondemos a la definición de “escritor”… pero albergo la sospecha que Meier sería un literato. Read more

Según consta en la biografía de Karlés Llord, este escritor y músico cubano desapareció luego de una intensa sesión de weisshöj experimental en el barrio Recreo, Viña del Mar. Luego de muchos esfuerzos, y transcomunicación instrumental mediante, hemos conseguido que responda a algunas preguntas relacionadas a Kounboum, su primer libro en ser editado.
¿Por qué de todas las naciones que tapizan el globo Karlés Llord termina en Chile?
A Chile llegué envuelto en las brumas de un concurso de guitarra. Con los años, me di cuenta de que, siguiendo a María Zambrano, esta era mi patria prenatal, que, a diferencia de la patria del nacimiento, se nos da “por la poesía”. Vine a Chile a desarrollar un trabajo de investigación y uno poético. Pero además, un tercer trabajo, que viene a coincidir con lo que Ignacio Gómez Liaño llama “automorfosis”, y que era el propósito también de los antiguos alquimistas. Automorfosis significa literalmente formación -de uno mismo-, no sólo en el sentido del yo oo la personalidad sino en el de la individuación junguiana. Alcanzar ese Selbst o punto ideal, equidistante entre la conciencia y lo inconsciente.
¿Y ese trabajo hubiese sido diferente de haber sido realizado en Cuba?
En Cuba era totalmente imposible, encontrándome yo ahogado por la extrema competitividad que conlleva la formación de un músico de nivel internacional. Necesitaba sacudirme muchos fardos, incluyendo el fardo mismo de la “necesidad” de realizar una carrera en lo musical. Algunas de estas trabas eran psicológicas, ambientales y por último, como dice Gurdjieff, también estaba “la cuestión material”.
¿Con qué autor chileno tenías relación antes de llegar a Chile?
Bueno, ya se sabe que Gabriela Mistral llamó a José Martí (héroe nacional de Cuba) “el hombre más puro de la raza”. Por otro lado, estaba el omnipresente Neruda, “cuerpo y alma de bacalao”, como lo llamaban los del grupo Mandrágora. De Huidobro asistí a una musicalización de su poema Altazor por un magnífico grupo de jazz en mi ciudad natal, pero más allá del gran triunvirato, no tenía noticias.
Al llegar a nuestro país obviamente conociste más autores chilenos, ¿cuales fueron relevantes para ti al descubrirlos?
Durante los primeros años me dediqué a llenar algunas lagunas en la lectura, así que no me preocupé mucho de los chilenos. Busqué a Jung, Borges, que en Cuba eran poco menos que extraterrestres. En el año 1997, se me “reveló”, literalmente, la obra de don Miguel Serrano, y más tarde los poetas metafísicos chilenos, con lo que se me abrió todo un mundo nuevo de resonancias, pues en el fondo, como dice el gran poeta cubano Lezama Lima, “elegir sólo merece hacerse visible cuando nos eligen”, con lo que se ilustra la ley del sincronismo, o de la acausalidad mágica, que rige los pasos del hombre en esta tierra. Sobre todo a los que son conscientes de un trabajo y una tarea. Read more
Si consideramos lo que William Burroughs pensaba sobre la palabra y la imagen como medios de control nos sorprenderá, tanto como a Alan Moore, el que no haya hecho más cómics que los realizados junto a Malcom McNeill. Dentro de estos me interesa particularmente Ah Puch, descrito por Burroughs como “algo entre un comic-book y un libro ilustrado (..)mucho más parecido al formato real de los Códices Mayas”.
Más sobre los comics de William Burroughs y Malcom McNeill en este excelente artículo de Comicopia.

Siguiendo con la celebración de los tres años de Identidad suspendida he recopilado aquí las reseñas, notas y entrevistas relacionadas a la novela aparecidas hasta ahora en la prensa escrita, la WEB y publicaciones académicas como los Anales de Literatura Chilena:
La invasión de los Archaenides por Sergio Meier (link)
Identidad Suspendida: una montaña rusa por Omar Vega (“link)
Identidad suspendida por Pilar Barba (“link)
“Identidad suspendida” de Sergio Amira por Glenda Inostroza (link)
Ciencia ficción chilena reciente: mal, duelo y globalización en Identidad suspendida de Sergio Amira por Macarena Areco (link)
Política ficción por Jean Paul Oyarzún (link)
Identidad Suspendida: La verdad tras el tinglado por Carlos Reyes (link)
Identidad Suspendida – el review por Carlos Gaona (link)
Identidad suspendida en La Tercera (link)
Sergio Alejandro Amira: Esparciendo el virus de la palabra por Daniel Guajardo (link)