Ensamblando quimeras: diálogos en torno a Kounboum e Identidad suspendida

Sergio Alejandro Amira: Comienza hoy el primer encuentro KounboumIdentidad suspendida, abre los fuegos, Karlés Llord.

Karlés Llord: Hay en primer término, interesantes reflexiones acerca del lenguaje en ambos libros. Como cuando se dice en Identidad suspendida que “el lenguaje se ha vuelto más real que la realidad”, y que recuerda la premisa borgeana de que “el lenguaje mismo no es ya más que un sistema de citas”.

SAA: El lenguaje se apodera de la realidad, la transforma y la penetra

KL: Si el lenguaje es la lombriz solitaria del cerebro o un virus, ¿cómo se manifiesta esto en tu actitud escritural?, ¿en la relación de tu Yo creativo con tus propias redes sinápticas?, ¿cómo se vincula en ti la sintaxis con las sinapsis? Porque en Identidad suspendida vemos las huellas de una gran conspiración, sin embargo esa conspiración pareciera encubrir otra, una conspiración sintáctica, de la estructura del ser humano como hablante, contra sus propias raíces alienígenas o viceversa, la mutación alienígena de las bases de la comunicación humana.

SAA: Sobre las conspiraciones me gusta algo que dijo Alan Moore en el documental Mindscape of Alan Moore. Él dice que para le mente conspirativa siempre hay alguien “en control” porque es más cómodo pensar eso. Es más cómodo pensar en que la banca judía, o los grises, o los reptiloides de otra dimensión son quienes mueven los hilos y no aceptar la verdad, que el mundo es caótico y que no hay nadie en control. Y mucho menos un Dios o panteón de dioses. Todos como individuos estamos en control, lo que nos lleva a la visión de la realidad como un esfuerzo cooperativo. El observador afectando la realidad, interviniéndola y manipulándola. En Identidad suspendida intenté decir algo similar a esto, la conspiración no existe y nadie está en control, es el principio de incertidumbre mismo, ¿no crees?

KL: Sí, la incertidumbre como el estado larvario mismo de la literatura y de la vida misma.

SAA: “Todo lo que no es errancia es dogma” dice en Kounboum, y yo en Identidad suspendida digo, “quien posee certezas posee cadenas”, y como Prometéo está encadenado a la montaña. Sin cadenas, podemos ejercitar la errancia que parte del error también. Dar la bienvenida al error y desarrollar cosmogonías completas a partir de la errata de un libro, por ejemplo.

KL: Y entonces da lo mismo si hay conspiración o no, el escritor despliega sus caminos y laberintos absolutamente despreocupado del resultado final.

SAA: Así es. Y aquí nos conviene detenernos en “el escritor”. Me parece particularmente reveladora la siguiente afirmación de Clodoveo Piovalle en Los papeles del Dr. Cabdeguur: “Un literato es un hombre de géneros; un escritor es alguien que escribe, no siguiendo una línea de construcción o configuración, sino guiado por impulsos extragenéricos, extrafronterizos”. Yo no tengo duda alguna que bajo esta premisa, tanto tú como yo respondemos a la definición de “escritor”… pero albergo la sospecha que Meier sería un literato.

KL: Esa afirmación es provocadora y muy interesante. Podemos desglosarla en varios tópicos. Primeramente, Meier usaba los géneros, no se entregaba a ellos, él usaba todo, en verdad, a veces gozosamente, a veces de mala gana, porque desconfiaba de sí mismo y sentía terribles soledades, pero él en definitiva está en la misma línea del escritor-antena que descifra los mensajes del cosmos pero a la vez recrea su soledad como otra galaxia.

Lo importante es que Identidad suspendida no es novela, Kounboum no es novela, La segunda enciclopedia de Tlön no es novela ni novelón, es escritura desplegada a partir de ciertas limitaciones incurables que permiten la libertad absoluta del juego de ser-escribiendo poniendo en acción la batería del lenguaje y de la cultura, conectando el Yo a esos mecanismos y exprimiéndolos sin tregua.

SAA: Tienes razón, lo que alimenta mi sospecha del Meier literato es su empecinada filiación al género de la cf. Tal vez se trate, más de lo que hay en su obra, de lo que hay en él como persona. La vida-obra de Sergio Meier. El decía: “¡yo soy escritor de cf!, ¡yo escribo cf!” y golpeaba la mesita junto al sofá.

KL: pero Jesús decía “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Una cosa es lo que se dice y otra las implicaciones de lo que se dice en lo que se hace. Meier se enmascaraba en la cf para poder hablar abiertamente de Blake, de la Cábala, de todo aquello que lo obsesionaba sin tener que dar explicaciones.

SAA: La segunda enciclopedia de Tlön, Identidad suspendida, Kounboum, no están constreñidas por género alguno…

KL: Pertenecen al género de la enciclopedia apócrifa, un género chino imaginario.

SAA: …pero entre nosotros, los miembros de este pequeño club, Meier era el único en afilarse a un género. Se amparaba a él tal vez sin necesidad

KL: Claro, porque él no actuaba por necesidad, actuaba por paradoja, fue un espíritu paradojal en grado sumo.

SAA: Y en eso había desafío, “En un país donde la cf es repudiada, dónde nadie quiere escribir, yo seré un escritor de cf…”.

KL: Meier amaba las contradicciones incurables y disfrutaba sacar de quicio con sus afirmaciones extemporáneas. Era su actitud quijotesca,

SAA: Era otro signo de rebeldía más de ese punk de bastón y levita. Pasemos a otro tema ahora. Macarena Areco en su ensayo “Ciencia ficción chilena reciente: mal, duelo y globalización en Identidad suspendida de Sergio Amira” concluye que Identidad suspendida “(…)necesita, si quiere salir de callejones sin salida narrativos, tomar opciones estructurales más consistentes que le permitan aventurar algunas respuestas que puedan circular y ser leídas en un contexto más amplio”. Esto me lleva a lo que Nataniel Retamarriz responde exaltado a los Llorente en “Kounboum“: “¿Puede haber callejones sin salida en literatura?”.

KL: Yo creo que nunca hay callejones sin salida, sobre todo cuando hay una percepción dinámica e inteligente de los procesos de la vida y el arte, eso acompañado de cierto dominio verbal. Lo que admira en Identidad suspendida es la cultura vasta que se percibe, la expresión armoniosa y limpia de esos vastos conocimientos, y por otro lado las conexiones que haces entre regiones enciclopédicas que poco parecen juntarse. Por ejemplo, la todopoderosa Compañía une a Leonardo da Vinci con el Lebensraum, los listados de libros de autoayuda, el esoterismo de toda calaña, la mitología griega, la música popular…los personajes desclasados que viven solo merced a su poder de hablar y hablar y hablar….no puede haber callejón sin salida cuando uno percibe más de lo que puede escribir.

SAA: Y porque los laberintos carecen de tema, como dice en Kounboum. Pretender que Identidad suspendida pueda circular y ser leída en un contexto más amplio atenta contra la idea misma del libro, es como decir que si Tarantino no hubiese matado a Hitler en Bastardos Sin Gloria podría ser una película más históricamente-exacta cuando esa jamás fue su pretensión y además es la gran fortaleza de esa película (entre muchas), muy cercana a nuestra escritura porque es enciclopédica también, y es de personajes que viven solo merced a su poder de hablar y hablar y hablar, como Hans Landa claramente ejemplifica.

KL: Exacto, y es enciclopedia apócrifa porque no busca fijar hechos reales sino recrear la historia, dinamizarla.

SAA: funda su propia historia, la superpone como una epidermis fagocitante. Bastardos Sin Gloria es una joya, es lo más cercano en cine que he visto de mi proyecto escritural, y el de Meier y el tuyo. Tarantino hace lo que Meier con Newton y Leibnitz o yo con Da Vinci y Pinochet. No es una mera ucronía, un ejercicio algo pueril que por sí solo es incapaz se sostener nada. Ahora bien, tú vas más allá en Kounboum. No he leído jamás nada tan liberado de cadenas, nada que sea tan literariamente literatura…

KL: bueno, viniendo de ti, es el mayor elogio y me asusta un poco, je je.

SAA: Leo cien páginas y digo: “¿qué carajo leí?” y debo volver a leer y repasar. Más que leer uno está viviendo en paralelo. Pocos libros logran eso y son esos libros como El Quijote, como Umbral, que fundan su propia realidad.

KL: Quizás se deba a que yo escribí todo lo que escribí en el puro gozo de escribir, sin nunca condicionarme por ningún parámetro literario, pues nunca hice lo que se llama vida literaria. Todos me preguntaban por la música, y yo por dentro me moría de ganas de hablar de mi libro infinito, pero siempre me contuve las ganas y creo que eso fue para bien. Me escudé tras la guitarra y preservé cierta pureza y cierto descaro. Quizás lo mismo te pasó a ti cuando pintabas, aunque yo realmente nunca dejé la música del todo, aunque la abandoné largos trechos…Y debemos destacar cómo llegamos a la literatura desde la pintura, tú, y de la música, yo. Además yo hablo de cuadros en mi libro y tú de canciones.

SAA: La música es finalmente el origen de todo, tanto de la escritura como de la pintura. La rítmica secreta de lo escrito y de la pincelada sobre la tela, la música de los campos electromagnéticos y las órbitas planetarias y los átomos colisionando…

KL: es verdad, hay un cierto ritmo, que a veces no es tan cierto… pero nuestros libros están influidos por el hecho de no ser ninguno de los dos escritores profesionales, somos más bien escritores lúdicos, escritores no-literatos.

SAA: Sí, ¿que es un profesional después de todo? ¿Alguien entrenado en como sacar provecho del prójimo?, ¿alguien con las herramientas para embaucar a los demás?, ¿para obtener beneficios?

KL: el profesional es el sofista, el que lucra con argumentos, el político del asunto.

SAA: Eso es un profesional, alguien que rinde al máximo, que opera dentro de la sociedad sacándole el jugo.

KL: Exacto, y podríamos preparar una arenga contra los profesionales…

SAA: Somos bárbaros, somos exógenos

KL: Meier no escribía como un profesional, Cervantes tampoco…

SAA: Estamos en la periferia, los profesionales escriben para vender, nosotros, para vivir de otra forma.

KL: deberíamos citar a Osho.

SAA: Sin lugar a dudas. Porque el No-Ser, el Mu-Shin está en el centro de nuestros laberintos

KL: Escucha esto: “De manera que los grandes descubrimientos los hacen los aficionados, nunca la gente experta… porque una persona experta pone mucho en juego. Si sucede algo nuevo, entonces, ¿qué será de su vieja habilidad? Durante años ha aprendido y se ha convertido en un experto. Por ello los expertos jamás descubren nada; nunca van más allá de los límites de su conocimiento. Por un lado se vuelven más y más diestros, y por el otro, más y más aburridos, hasta que el trabajo parece una carga. Porque ya no hay nada nuevo que pueda entusiasmarlos… ya saben lo que va a pasar, saben lo que van a hacer; no hay sorpresa en ello. Así pues, aprended una lección: es bueno alcanzar una habilidad, pero no es bueno acostumbrarse a ella para siempre. Cuando os surja la sensación de que las cosas se han estancado, cambiadlas, inventad cualquier cosa, añadid algo nuevo, borrad algo viejo. Volved a ser libres del patrón en el que habéis caído, lo que significa ser libres de vuestra habilidad; volved a ser aficionados. Eso requiere coraje y agallas, pero así es como se torna hermosa la vida.

SAA: Eso me lleva a esta cita de Joseph Kosuth que se se entronca con lo de Gertrude Stein en Kounboum: “Obras maestras” con aquellas obras que niegan la posibilidad de que hoy surjan obras maestras”.

KL: Yo creo, que no hay obras maestras, no puede haberlas, solo hay puntos de apoyo, faros solitarios.

SAA: Eso es porque los artistas entienden la obra como un proceso mientras que los historiadores lo hacen como una serie de “obras maestras”.

KL: Pero el artista si no se hace Hombre, si no unifica su lado creativo con su lado humano, se vuelve esquizofrénico, y la literatura ha vuelto esquizofrénica a mucha gente.

SAA: Tú y yo sabemos que la obra de arte más completa es aquella que incluye al espectador como parte de la conversación que sostiene el artista con el contexto cultural en el que produce… El artista debe hacerse hombre y luego LEYENDA. Lo dice Konboum: “Sin leyenda no vale el experimento de la vida. Sin leyenda no hay obra”.

KL: Cuando la circunstancia exterior coincide con la circunstancia del corazón… A ver, es interesante identificar qué queremos mostrar a la gente de nuestros libros. Por un lado, que somos escritores pero no literatos, que escribimos sin géneros como Cabdeguur, que mezclamos las voces de todas las artes, que estamos a favor del juego y la enciclopedia…

SAA: Que reconocemos que estamos en la era de las variaciones sobre lo escrito o incluso en la era de las variaciones sobre las variaciones…

KL: Pero siempre cada ser humano expresa o puede expresar algo que nadie más puede, de ahí su singularidad.

SAA: Y eso nos lleva al Quijote de Pierre Menard, por ejemplo.

KL: Pero si copias o memorizas ya no es tu voz, ese es el juego perverso de Borges. Borges hizo todo lo que pudo hacer alguien con poco sexo o mal sexo. En ese sentido es un genio absoluto.

SAA: “Se borró como hombre, y luego como escritor”. Recordemos que hablar en voces, apropiarse y robar es una operación netamente posmodernista.

KL: si, el postmodernismo es parecido también al mal sexo.

SAA: “Eligió un nombre poco erótico”…

KL: Epaminondas. 5-3-1, hay una secuencia numérica silábica, algo cabalística, quizás…

SAA: Y ya que mencionamos al Quijote de nuevo, quisiera señalar lo que Piovalle dice en Kounboum sobre las miles de novelas que El Quijote propone: “todas las novelas posibles del Quijote se integran en un cuerpo novelable mayor, del cual el libro de Cervantes no es sino un mapa, un cuaderno de apuntes, una bitácora pata tiempos de navegación intensa, obsesiva”. Identidad suspendida es una de estas novelas. Lo anterior es constatado por la propia Macarena Areco cuando en su ensayo cita la escena en la cual el cura y el barbero pasan revista a la biblioteca de Alonso Quijano. “En la producción literaria actual no se trata ni mucho menos de quemar (…)obras o tradiciones marginales al canon estético, religioso o cognoscitivo de la modernidad (…)sino que de aprovechar la fertilidad de esas modalidades subalternas en la generación de producciones simbólicas, en tanto fragmentos del imaginario social del cual éstas se alimentan”.

KL: Claro, la literatura como reciclaje continuo, como alargamiento continuo… ese juego metaliterario, sin embargo, está lleno de trampas….tantas, que a veces me parece que ya escribí todo lo que tenía que escribir… Esta mañana me pasó algo raro y hermoso… Me levanto, como hace tiempo no hacía, dispongo los papeles para la escritura… y… Y esto fue lo único que pude escribir: “Mas, ¿por qué escribo ahora acerca de este extraño suceso? Yo mismo no lo sé. Lo cierto es que el suceso es de una extrañeza que espanta. Y el hecho mismo de escribir esto, inaugura otra extrañeza, más espesa aún que las inextricables hojas de Kounboum”. Y no me salió nada más… Sentí que no había necesidad de escribir una sola letra más… Era pérdida de tiempo y de VISIÓN… Así que me puse a leer a Osho.

SAA: Las obras de arte no deben ser necesarias.

KL: no hay obras de arte, las obras son flores del ego, nosotros jugamos peligrosamente con el ego, pero creo que lo principal es el juego y la amistad, el juego literario de nuestros diálogos, por ejemplo, pero si no fuésemos amigos, este juego carecería de savia.

SAA: Sobre el juego… En Kounboum tu hablas de lo mismo que Areco en su ensayo, pero con otro lenguaje, el lenguaje lúdico de la escritura desatada. Conviertes un análisis teórico en un cuerpo de obra escritural (no hablaremos de literatura), así como lo hago yo también. Eso es el arte en definitiva. Es como en los musicales, ¿para que explicártelo con palabras si lo pudo hacer cantando y bailando? ¿No te parece?

KL: Exacto, las obras y sus comentarios van juntas, en el mismo cuerpo.

SAA: Los musicales son un gran ejemplo

KL: Claro, la crítica es entrar en crisis, la crítica literaria es un VIAGRA mental, un medio de recuperar el EROS perdido, o el EROS nunca poseído.

SAA: A mí me encantan los musicales.

KL: A mí también, mi héroe es Fred Astaire.

SAA: Es lo dionisíaco. Son las bacantes. Es el juguemos en el bosque porque el lobo no está, porque nunca hubo lobo, es reconocer que el lobo no existe ni existió ni existirá.

KL: The Band Wagon, mi película musical favorita.

SAA: Siete Novias para Siete Hermanos, Mary Poppins, El Mago de Oz, Jesucristo Superestrella, The Wall

KL: Sound of Music, Meet me in St Louis.

KL: ¿Te conté que canté en Puerto Montt?

SAA: Me dijiste que cantarías en Pto. Montt sí.

KL: Canté cuatro canciones cubanas, nunca lo había hecho.

SAA: Cantemos el jueves entonces. Una canción india o al menos una de George Harrison.

KL: Tengo pendiente leerme el Ramayana completo, es una maravilla psicodélica, pero no mezclo más música y literatura, la experiencia de Chillán fue suficiente.

SAA: Dónde fuiste catalogado como “el cubano menos cubano de todos”, porque como le dijo Jordi Castell a tu compatriota Mey Santamaría: “La Mey es de un país donde el cuerpo habla antes que la boca”, esa presunción que todos los cubanos son candomberos, que si te pasan una cuchara de palo tú armas candombe.

KL: Eso es no saber nada de Cuba, donde Fidel, tiene más boca que cuerpo. Fidel es el menos cubano de los cubanos, ¿has visto a un cubano que se parezca a Fidel?

SAA: Pues no, he visto pocos Cubanos en realidad y no se parecen entre ellos. O sea, tú de Juan Falcón… nada. Tú a veces eres John Cleese, otras Bolaño… Y Mey Santamaría no se parece en nada a esta cubana que era esposa de Pin Pon, cómo se llama…

KL: Ni me acuerdo.

SAA: Alicia Pedroso.

KL: Esa.

SAA: Encontré una entrevista dónde le preguntan por “los recuerdos gratos que mantiene de su vida en Cuba” y responde: “Miles, pero sobre todo la increíble vida cultural que me tocó, festivales internacionales de cine, de danza de ballet, de teatro y de jazz. La llegada de grandes de la música como Dizzie Gillespie o María Bethania y, sobre todo, a precios bajísimos. Siempre había ocasión para producirte, sentirte reina por una noche y encontrarte con todos, pero todos tus amigos” ¿Te pasó algo de eso a ti?

KL: Nada de eso.

SAA: (risas) Tan Karlés tu respuesta.

KL: (risas) bueno, es cierto, nada de eso, yo erraba por librerías de viejo.

SAA: Para concluir, no he visto dos cubanos iguales. A lo máximo el hermano de Fidel y Fidel se parecen.

KL: mis amigos cubanos son todos distintos, incluso en una familia nadie se parece a nadie. Hay cubanos de cuerpo y cubanos de boca.

SAA: ¿Tú no eres comunista entonces? (risas).

KL: Yo soy comunista, y Fidel es el Hablador Insobornable. Fidel tiene cuatro discursos, y tienes que saber cual usa depende de si está:
1.) Con gorra y con barba
2.) Con gorra y sin barba
3.) Sin gorra y con barba
4.) Sin gorra y sin barba

SAA: Ese ultimo no lo he visto.

KL: es cuando estaba muy joven, estudiante de derecho, yo tengo todas las fotos y estoy preparando una especie de fotonovela: El hablador insobornable. Fidel es lo menos cubano, nadie ha reparado en eso.

SAA: ¿Fidel es menos cubano que Karlés?

KL: Muchísimo menos. Yo no soy anticubano, sigo una tradición, leo a Lezama Lima, a Martí, Fidel es un abogado militarista, él es Epaminondas Castrim. Volviendo a Identidad suspendida, me interesa el lugar de Chile en su imaginario. Tú hablas de Chile como de un país casi mitológico donde ha ocurrido de todo y base de operaciones de toda clase de experimentos alienígenas, políticos, literarios, biológicos… ¿Existe Chile para ti como escritor? Para Meier, por ejemplo, Chile no existe.

SAA: Para mí Chile si existe y creo que soy como el joven Miguel Serrano de la Antología del verdadero cuento en Chile en ese sentido. No sólo Chile existe, sino que más allá de la cordillera no hay nada, lo sé porque viajé allí y solo vi fantasmas.

KL: Y esos fantasmas están todos muy vivos en tu libro, pululando entre las criaturas de Lovecraft

SAA: ¿Borges no era como Serrano ene se sentido? Nada existe sino Argentina, el ser argentino, o bien toda la tradición literaria ha existido para posibilitar la existencia de un solo escritos, o más bien un sólo lector: Borges. Tú hablas de eso en Kounboum, escribimos para propiciar el advenimiento de esos lectores futuros en cierta forma también.

KL: ¿Es la lectura cada vez menos posible? ¿O los escritores finalmente se leerán entre ellos?

SAA: Ah, eso también lo tocas tú ejemplarmente, lo de la escritura y la lectura… Yo hace un par de años leo muy poco porque sólo escribo y escribo y eso se lo dije a una señora literata y me dijo, “pero siempre hay que leer” y yo le contesté: “¿y cuando escribo, acaso no estoy leyendo lo que yo mismo escribo? ¿Porque el acto de escribir se separa del acto de leer?

KL:Ya nosotros leemos sólo nuestros propios libros y a Osho. Retamarriz dice “Leer es escribir”, ahí está la diferencia entre un escritor y un literato, el literato necesita lecturas ordenadas mientras que el escritor simplemente debe vivir escribiendo porque no conoce otra forma. Es su eros desplegado.

SAA: El escritor cuando escribe o lee salta… salta a otro texto, a otro libro, a otra idea. Escribir es uno de los más altos ejercicios de la inteligencia, que es muy distinta al intelecto como señala Osho: “el intelecto divide las cosas en opuestos; la inteligencia penetra en los opuestos y construye puentes. Así escribimos y así leemos nosotros, tendiendo puentes…

KL: Así leía Nietzsche.

SAA: Y Meier. ¡Qué importante esa enseñanza de él!, “No es necesario leer todo el libro!, ¡Lea donde quiera! Empiece por el final, lea una página, mire los “monitos” solamente si quiere…

KL: Y Borges escribió ensayos sobre libros que nunca terminó de leer

SAA: Y Marcel Schowescribió biografías de gente que “no existió”.

KL: Finalmente leer es una distracción, es significativo que Osho, que llegó a leer 18 horas diarias y a tener una biblioteca de 150.000 volúmenes, hacia el final haya dejado de leer totalmente porque “no añadía nada a mi conciencia”.

SAA: Nos pasaría lo mismo supongo si estuviésemos más allá de la iluminación como llego a estarlo él.

KL: ¿Podrías hablarme un poco de la importancia del cine en tu escritura?

SAA: Para eso voy a darte un ejemplo de mi infancia. Una de las primeras novelas que leí fue la novelización de Star Wars en una colección que incluía varias novelas que fueron llevadas al cine, incluyendo 20.000 leguas de viaje submarino y Atrapado sin salida que se llamaba One Flew Over the Cuckoo’s Nest, recuerdo que ese libro al principio tenía un pequeño poema o tal vez la estrofa de una canción infantil que decía “one flew east, one flew west, one flew over the cucckoo’s nest”, eso lo leí como a los diez años y se me quedó grabado para siempre… Mi madre es una gran lectora desde siempre y cuando yo era niño ella compraba muchos de estos libros que solían tener la portada de la película misma. Entonces dentro de mi experiencia temprana con la lectura siempre existió una importante relación con el cine. Para mí eran parte de lo mismo, no los veía separados y a la hora de escribir eso creo que se nota.

KL: Por supuesto, se nota mucho, y creo que finalmente eso es lo que hace que un escritor pertenezca a uno u otro registro, están los escritores exclusivamente literarios, y luego los que toman de otras artes y otras zonas creativas, o simplemente para ellos hay una sola zona creativa, no se ve como separado… por aquí la música, por aquí la literatura, es un sólo bosque.

SAA: Totalmente de acuerdo. Ocurre lo mismo con la música. Creo que nuestra escritura es bastante operática en el sentido en que la opera es una fusión de tantas artes y tiene un gran componente lúdico y sentido del espectáculo obviamente. Identidad suspendida, La segunda enciclopedia de Tlön y Kounboum son operáticos, son barrocos. ¿No crees?

KL: Sí, absolutamente, y estaba pensando en el ensayo de Deleuze sobre Leibnitz y el barroco, en realidad a nosotros nos interesa explorar el campo total, el laberinto de las posibilidades de lo creativo pero sin ningún sentimiento de culpa, sin ninguna marca académica, sino como una especie de flujo, que puede ser el flujo enciclopédico, el flujo lúdico, y manteniendo siempre un nivel de condensación en el lenguaje… Me parece que es importante que hablemos de escritura operática en nuestra charla

SAA: “La ópera es un aborto, un género falso que nada evoca en la naturaleza; es, a lo sumo, una ‘asamblea quimérica’ de poesía y música en la que el poeta y el compositor se torturan mutuamente”. Eso según tu tocayo Carlos Fuentes.

KL: A mí parece lo mismo, excepto la ópera fabulosa de Rimbaud, pero hay otra cosa, y es que según cierto autor que por ahí tengo, la única ópera digna de tal nombre es la ópera del siglo 18, lo demás es esa asamblea quimérica, la ópera verista, verdiana.

SAA: “Aborto”, “género falso”, “nada evoca en la naturaleza”, “asamblea quimérica de poesía y música”, “tortura”… Fuentes podría estar describiendo perfectamente alguno de nuestros libros…
“Nada evoca en la naturaleza” lo entiendo como la mal entendida escritura realista.¿Podríamos hablar de escritura sobrenatural?

KL: Bueno, según Ledgasall Dorthyphormes en su cuento Mi amistad con Carlos Otrebla, existirían tres registros, escritura especular, escritura abismal y escritura numinosa. Lo especular es lo que se mueve en el reflejo, el abismo es la inmersión a fondo, y lo numinoso es la inmersión pero con mapa, donde ya hay una cristalización.

SAA: Me identifico con la numinosa que se liga a lo ya dicho sobre escritura sobrenatural. Eso me lleva a los silencios de los que hablas en Kounboum, a los intersticios desde donde podemos pasar a otras obras y realidades, toda ópera por más grandilocuente y fastuosa que sea tiene sus silencios.

KL: El silencio es la magia por excelencia, dice Osho. Meier se fue y nos regaló la pura vibración de su silencio, cuando antes nos regalaba la pura vibración de su verbo. Ahora esté él más presente que antes.

SAA: En poesía es fundamental quedarse callado, dijo Maquiera alguna vez.

KL: Para Osho callarse era hablar, cuatrocientos libros de puras transcripciones de charlas… ¡Era el Hablador Insobornable! ¡Pero qué música tiene!

-Conversación sostenida entre los días 2 y 3 de octubre de 2010-

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