Incepción suspendida

Ayer en una de esas revistas que trae mi señora de la peluquería me encontré con una crítica de Ascanio Cavallo a El Origen (Inception). Ascanio (excúseme la familiaridad del trato) siempre me ha parecido un crítico de cine muy lúcido y durante años leí todas y cada una de sus reseñas en la revista Sábado de El Mercurio, hasta que dejamos de comprar El Mercurio los sábados o cualquier otro día. Pero eso no viene al caso, lo relevante es que Ascanio odió El Origen y escribió una crítica que la despedaza, y al hacerlo, conectó con varios de los temas o intencionalidades que movilizan a Identidad suspendida.

No he visto El Origen, y debería haberlo hecho porque es una película de Christopher Nolan y porque actúa Ellen Page que me encanta… pero no. No la vi y es posible que no la vea hasta que dentro de algunos años me la encuentre haciendo zapping por el cable. Ya perdí el hábito de ir al cine, y de arrendar DVDs también. No tengo paciencia más que para uno que otro video musical en YouTube o media hora de Family Guy, Southpark o Kitchen Nightmares… pero eso tampoco viene al caso.

Lo que sí viene al caso es lo que Ascanio escribe sobre El Origen en relación a Identidad suspendida. A continuación algunos fragmentos comentados:

“Qué hay en El Origen? Para empezar una historia situada en la interfase entre la ciencia ficción y la imaginación digital…”.

Identidad suspendida es una historia de ciencia ficción dónde los personajes operan como interfaces.

“Como corresponde a ese extraño espacio, es también una historia endemoniadamente complicada, gran parte de la cual corresponde a sueños, pero no de un protagonista sino de diversos personajes, e incluso de varios al mismo tiempo”.

Me han dicho que Identidad suspendida es complicada… Hay hechos y personajes que se superponen y fusionan y también hay varios personajes que son uno solo al mismo tiempo.

“Todo parte del agente Dom Cobb…”.

Todo parte con el agente Vicente.

“Más que complicada, la misión es obtusa”.

La ausencia de misión en Identidad suspendida es el punto de partida y llegada.

“(…)tienen las cabezas pobladas de ejércitos de agentes armados que los quieren asesinar”.

Vicente tiene la cabeza poblada de agentes, algunos de los cuales como su propio compañero, lo quieren asesinar.

“(…) sufrió una desgracia familiar que no deja su cerebro en paz”.

Existe la sospecha que Vicente ha sufrido una desgracia familiar, o que desatará una al final del libro.

“(…)pastiche de disciplinas, desde la arquitectura a la química, desde la física el psicoanálisis de manual…”.

Identidad suspendida es sin lugar a dudas un pastiche, tal cual está consignado en el libro mismo. Hay química, arquitectura, física y psicoanálisis de manual, y también esoterismo, política, cine, música, crítica literaria, historia del arte, guía turística, cultura pop, etc.

“(…)todo se reduce a conocer la relación del vigilado… ¡con su padre!).

El conflicto freudiano con el padre es uno de los temas más relevantes en Identidad suspendida.

“(…)lo que le interesa es llenar su historia de explicaciones, mecanismos y reglamentos, hasta crear no un universo expresivo, sino una especie de videojuego”.

Identidad suspendida se plantea como un videojuego a tal punto que los mismos personajes constatan este hecho (lampshade hanging). La historia está llena de explicaciones y reglas que son desmentidas y reformuladas con el propósito de vaciarlas de sentido.

Tal vez si viera la película no encontraría tantos puntos en común entre ésta y mi libro como sí lo he hecho con la crítica de Ascanio Cavallo. Supongo que soy como uno de los ciegos que pretendían saber como era un elefante mediante el tacto. “El elefante es igual a una pared”, decía uno al tocar su cuerpo; “no, es igual a un árbol”, decía otro al tocar una pata; “nada de eso, es parecido a una lanza”, decía un tercero al tocarle un colmillo. “Es como un abanico”, dice el que le toca la oreja; “es como una serpiente”, el que le toca la trompa; “es como una cuerda”, el que le toca la cola…

Reconozco que a mi ejercicio de comparación le faltan las imágenes en movimiento y el sonido… Eso es el cine después de todo, ¿no? Y además es una experiencia más o menos única para cada espectador, lo que explica que dos personas bastante informadas en cine como Ascanio Cavallo y Karlés Llord tengan opiniones tan dispares de un mismo filme (a Llord le encantó El Origen, por cierto).

Lo que es yo, de momento me quedo con estas correspondencias de segunda mano.

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