Gérmenes; recortes; desarrollo; arte combinatoria

Dicen que un chiste que es necesario explicar para que cause gracia es un mal chiste. Yo no lo creo así, yo creo que esa explicación puede ser el verdadero chiste. Según yo veo las cosas, todo malentendido, toda omisión, todo gesto oscuro y toda errata invitan al diálogo, a la interpretación y al juego. De ahí se desprenden varios interesantes ejercicios tales como La actividad paranoica-crítica de Salvador Dalí, el cut-up de William S. Burroughs, los hábitos literarios de Tlön descritos por Borges, el weissöj y la teoría del libro-duplex de Karlés Llord (regresaré sobre esto más adelante).

Uno podría verse tentando a rastrear esta arte de la combinatoria -por llamarlo prosaicamente- al célebre Conde de Lautréamont. No en vano los surrealistas le consideraron uno de sus precursores citando como directa influencia su “encuentro fortuito en una mesa de disección de una máquina de coser y un paraguas”. Pero cabe preguntarnos, ¿fue ese encuentro realmente fortuito?

Lo fortuito es lo casual, lo no-programado. Pero para quienes como yo no creen en casualidades, lo fortuito no existe. El encuentro y el lugar dónde la máquina de coser y el paraguas se reunieron fue planificado por Lautréamont, lo mismo ocurre con cualquiera de las “aproximaciones insólitas” que los surrealistas cultivarían posteriormente en todas sus formas y variaciones.

En Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, Borges nos cuenta que la crítica en Tlön suele inventar autores “elige dos obras disimiles -el Tao Te King y las 1001 Noches, digamos-. Las atribuye a un mismo escritor y luego determina con probidad la psicología de ese interesante homme de lettres…”. La máquina de coser entonces sería el Tao Te King, el paraguas sería las 1001 Noches mientras que la mesa de disección operaría como la crítica de ambas obras.

Para Bretón mientras más alejados estuvieran los objetos entre sí, más bella sería la imagen poética resultante. ¿Qué tan alejada está una máquina de coser de un paraguas? ¿Qué tanto el Tao Te King de Las mil y una noches? No hay una respuesta definitiva, principio de incertidumbre de Heisenberg o teoría del libro-duplex de Llord, usted elija pero tenga en cuenta que lo relevante no son los “objetos” en sí, sino el diálogo que se produce entre ellos al reunirlos, ¿se buscan y unen o se repelen como dos imanes de distinta carga? Escriba al respecto, ya sea un ensayo breve o un ciclo de novelas de 500 páginas cada una.

Kounboum de Karlés Llord está construido en gran parte en base a esta clase de diálogos sustentados en base a recortes, diagramas, ficheros y reconfiguraciones. Y así llegamos a la ya citada teoría del “libro-duplex”, el libro hermanado con otro libro, uno de los cuales porta la oscuridad mientras que el otro, la linterna. En el caso citado en La casa de la tortuga, el libro-duplex se conforma por El Novelista de Ramón Gómez de la Serna y la Enciclopedia de Novalis.

¿Es Kounboum un libro-duplex? Es más que eso, es un libro “multiplex”, así como también lo son La segunda enciclopedia de Tlön e Identidad suspendida, por mencionar dos ejemplos cercanos… Pero me estoy alejando del tema que dio origen a estas palabras, eso del chiste que debe explicarse para ser entendido.

Recibí un comentario en relación al post en el que puse a dialogar a Identidad suspendida con una crítica de Ascanio Cavallo a la película Inception de Christopher Nolan. En dicho comentario, además de recomendarme ver la película, me señalan que: “(…)sacar similitudes de Identidad suspendida con Inception a través de una crítica (que por lo demás se enfoca en un sólo aspecto de la película) lo encuentro demasiado parcial”.

Obviamente mi amigo, no entendió el chiste.

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